Los antioxidantes se definen en términos generales como cualquier sustancia que, cuando se presenta en concentraciones bajas comparadas con las de un sustrato oxidable, retrasa o inhibe significativamente la oxidación de dicho sustrato. Por ello, protegen a proteínas y enzimas de la oxidación y de la destrucción por parte de los radicales libres, y ayudan a mantener la integridad de las membranas celulares.

Los antioxidantes pueden clasificarse como “depuradores” de radicales libres, que atrapan o descomponen aquellos existentes en nuestro organismo, o las enzimas celulares y extracelulares que inhiben las reacciones de peroxidación involucradas en la producción de estos radicales libres.

Las principales características funcionales de los diferentes antioxidantes son:

Vitamina C: es el antioxidante más conocido. Actúa en el metabolismo del hierro y la hemoglobina. También interviene en la elaboración y el mantenimiento del colágeno, disminuye la posibilidad de formación de trombos (coágulos) en los vasos sanguíneos. Interviene además en la cicatrización de heridas, quemaduras y encías sangrantes.

Vitamina E: Esta vitamina protege de la oxidación  de las vitaminas A y C.  Interviene en la formación de prostaglandinas y mantiene la fertilidad sexual. Ayuda a  la cicatrización de las quemaduras y además aumenta los niveles de HDL (colesterol bueno) en sangre.  Favorece la acción de la insulina.

Vitamina A: Conocida como retinol, se almacena en el hígado. Interviene en la visión y es esencial para la piel y las mucosas.

Carotenoides: Son un tipo de pigmentos generados naturalmente con numerosas propiedades antioxidantes. Se conocen más de 700 diferentes, como pueden ser el licopeno, astaxantina, luteína, beta-caroteno…todas ellas nos protegen de los tumores al reducir los efectos oxidativos sobre el ADN. Tienen efectos positivos sobre el sistema inmunológico, actúan sobre la piel y mucosas, protegen nuestros ojos. Ayudan a la fertilidad en el hombre y la mujer.

Resveratrol:  fuente de la juventud por su acción sobre el envejecimiento. Se encuentra en las uvas, vegetales y vino tinto. Este excelente antioxidante nos aporta protección en el cerebro y el sistema nerviosos, ya que puede cruzar la barrera hematoencefálica. Nos protege de los tumores, es protector cardiovascular, modulador de la inflamación y previene el alzheimer.

Ácido alfa-lipoico: Antioxidante antiinflamatorio por excelencia que también puede t raspasar la barrera hematoencefálica aportando grandes beneficios en la prevención de las enfermedades neurodegenerativas. Es un quelador de metal muy potente y aumenta la sensibilidad a la insulina.

Antioxidantes enzimáticos: estos antioxidantes no se encuentran en los suplementos, ya que son producidos en el cuerpo y nos ayudan a eliminar los radicales libres y a expulsar los productos oxidativos peligrosos. Los principales son el superóxido dismutasa, la catalasa glutatión peroxidasa y el glutatión reductasa.